viernes, 19 de septiembre de 2008

Editorial: Un diez para San Sebastián

Tras el fiasco que supuso el festival de Venecia este año (tuvieron que salvar los muebles "The wrestler" y Miyazaki en una sección oficial paupérrima) es reconfortante encontrar un festival como el de San Sebastián que sigue apostando por el buen cine. Por desgracia, a pesar de ser un festival de primera categoría, San Sebastián no está a la altura de Cannes, Berlín o la citada Venecia, pero su sección oficial poco tiene que envidiar a las suyas. Un festival que tiene lo último de directores tan respetados como Hirokazu Kore-eda, Kim ki-duk, Daniel Burman o Michael Winterbottom no puede amilanarse frente a las grandes y debe pedir su propio respeto. La prensa española e internacional sigue pidiendo más glamour, y el festival hace lo que puede. En otros años (los dos últimos, por ejemplo), la organización del festival ha ido en busca de esas estrellas que copan portadas y dan que hablar, aunque no lo consiguiera tal como esperaban.
Pero este mal es un error que sacude a todos los festivales. Nos olvidamos que la grandeza de un festival internacional de cine se encuentra en las películas que proyecta, sea en la sección que sea. Las presentaciones fuera de concurso están bien, pero no deben eclipsar lo que realmente importa. Puede ser un proyector de estrellas fascinante, pero también debemos dar repercusión a esas cintas pequeñas que enamoran en las salas del festival. El problema de la prensa es que no hacen caso a esos descubrimientos y solamente piensan en asistir a la rueda de prensa de tal o tal estrella de Hollywood. Lo malo es que un festival sin proyección mediática parece un festival mediocre. Sin embargo, los propios organizadores deben darse cuenta de que eso no es así, y que la grandeza de un festival se encuentra en la capacidad de descubrir nuevos talentos, exhibir joyas cinematográficas y acercar al público obras que no pueden verse en el circuito comercial.
San Sebastián ha logrado este año una gran mezcla de ambas: glamour y buen cine. Tal vez luego las películas no estén a la altura de lo esperado, pero es una sabia decisión que puede hacer crecer aún más a un festival tan maravilloso como es el de San Sebastián.

3 comentarios:

Mark Rubio dijo...

Yo, mi opinion es q en un festival no deberia de haber peliculas "fuera d concurso".

Me parece un tanto estupido. Todas las pelis q se proyectasen tenian q estar en alguna seccion, asi, por lo menos, las pelis llenas d estrellas y hollywoodienses tendrian calidad.

saludos!!

Xavicinoscar dijo...

El único problema es que los españoles tenemos complejo de inferioridad. San Sebastián está a la altura de cualquier otro festival y este año su sección oficial tiene títulos más importantes e interesantes a priori que Venecia. A ver si hacemos lo mismo que en Cannes y la Concha de oro va a parar a un film español. Viva ssebastian!

Anónimo dijo...

El festival de San Sebastián tiene el handicap (al igual que Venecia, pero incluso un poquito más) de estar el último en el calendario. Berlín aprovecha gran parte de los títulos pre-Oscar, Cannes barre con todos los títulos importantes de la primavera, y luego Venecia se queda con avances de temporada... Es cierto que a veces se escapan algunos títulos, como este año, y San Sebastián ofrece entonces -a priori- un festival mejor...

No hya que olvidar que ante la adversidad el festival español ha sabido, con el tiempo, ocupar el espacio que le dejaban los grandes: mirar hacia el continente sudamericano, tender una mano al cine iraní y de otros países de la zona, buscar algunos tesoros ocultos (sí los hay) entre el último cine español, etc.

Creo que si se mantiene es porque sabe qué clase de festival es. Lo ha asumido, y eso es importante.

Ah, por cierto, abrir con Allen, Banderas, Bardem, Griffith, Demme, etc. tampoco es moco de pavo.