martes, 14 de octubre de 2008

Actores para el Oscar (V): Kristin Scott Thomas

El cine europeo sigue muy presente en Estados Unidos, cada año somos testigos como triunfan producciones de aquí alli: Atonement, The Queen o El pianista, por poner aplastantes ejemplos, nos demuestran que Hollywood vuelve su vista al viejo continente. Si hace unos meses los franceses celebraba el Oscar a la Mejor Actriz Protagonista de su paisana, Marion Cotillard por La vida en rosa, seguramente, estén pensando en no guardar aún las botellas de champán de vista a las expectativas que está generando su vecina, la británica residente en el país galo, Kristin Scott Thomas por su interpretación en Hace mucho que te quiero (2008), de Ph. Claudel.
¿Quién esta actriz?. Hoy lo descubriremos.

Vio la luz del mundo en Redruth, Cornwall, el 24 de Mayo de 1960, hija del teniente Simon Scott Thomas, piloto de la British Royal Navy Air Arm, y su esposa Deborah. Cuando tenía apenas 4 años, su padre murió en un accidente aéreo. La viuda con sus dos hijas (Kristin tiene una hermana un año menor, Serena, también actriz), se trasladó a Dorset, donde rehizo su vida junto a otro piloto militar que, trágicamente, también falleció en similares circunstancias que su padre, cuanto ella tenía 10 años.

Nuestra protagonista pasó sus años de juventud en Dorset. Tras graduarse en el instituto y entusiasmada con la idea de ser actriz, marchó a la capital londinense, matriculándose en la Central School of Speech and Drama, experiencia que duró apenas unos meses debido al rechazo que provocó en sus profesores que le sugirieron que se buscara mejor otro modo para ganarse la vida. Ofuscada, a los 19 años, hizo las maletas rumbo a París, donde consiguió sus primeros trabajos como niñera y modelo, a la vez que compaginaba sus estudios en el ENSATT (École nationale supérieure des arts et techniques du théâtre). Como actriz debutó, discretamente, en la pequeña pantalla con la mini-serie La hija del mistral (1984) y, en el cine, de la mano del cantante Prince, que la eligió, tras ver sus trabajos como modelo, para co-protagonizar, junto a él claro, su incursión como director en el subproducto Under the Cherry Moon (1986) que recaudó 8 nominaciones a los Premios Razzie, entre ellos, una doble nominación para Scott Thomas, como Peor Actriz de Reparto y Peor Actriz Revelación. Una nueva humillación que no menguó a la inglesa que, estoica, supo aprender de sus errores y elegir mejor sus siguientes papeles. Así, la vimos en la adaptación de tres novelas que asentaron su buen hacer: Agent Trouble (1987), de J.-P. Mocky, era un thriller protagonizado por Catherine Deneuve; Un puñado de polvo (1988), de Ch. Sturridge, adaptaba la obra homónima de Evelyn Waugh, y El décimo hombre (1988), de J. Gold, la colocaba frente a Sir Anthony Hopkins en la Francia posterior a la 2ª Guerra Mundial relatada por Graham Greene.

La actriz, en este momento de su vida, se casó con el ginecólogo François Oliviennes, unión que duró hasta 2005 y de la que nacieron tres hijos: Hannah (1988), Joseph (1991) y John (2000). Compaginando una vida familiar con la profesional, la década de los 90, vio crecer su fama con el éxito de varios trabajos consecutivos: el primero sería Lunas de hiel (1992), de R. Polanski, al que siguió su transformación como monja en la mini-serie Body & Soul (1993) y que desembocó con el reconocimiento internacional, amén del BAFTA a la Mejor Actriz de Reparto por la exitosa comedia británica de M. Newell: Cuatro bodas y un funeral (1994).
A partir de aquí, empezó a recibir propuestas norteamericanas, incursión que hizo a través de papeles secundarios en las superproducciones Ricardo III (1995), de R. Loncraine y Misión: Imposible (1996), de B. de Palma. Se presagiaba que su papel definitivo, con la que demostraría todas su cualidades y calidades interpretativas, estaba a punto de llegar: el recientemente fallecido Anthony Minghella había sido elegido para trasladar a la gran pantalla la novela del canadiense Michael Ondaatje, El paciente inglés (Premio Booker, en 1992), el británico impusó sus condiciones, una de ellas, que su compatriota diera vida a la protagonista, Katharine Clifton, enfrentándose, con ello, a los productores de Miramax que deseaban a Demi Moore para el papel; finalmente, el director regaló la que ha sido hasta ahora la mejor actuación de Kristin; la película fue un auténtico bombazo, considerada desde su estreno un clásico de nuestro tiempo que triunfó en los Oscars de 1997, con 9 estatuillas de 12 nominaciones (una de las tres que se le escaparon fue, precisamente, el de Mejor Actriz Protagonista, que la artista perdió ante una imparable e insuperable Frances MacDormand que lo ganó por Fargo). Tentada por un Hollywood que vio en ella a la perfecta actriz, deudora de las míticas actrices de la Edad de Oro, aceptó participar en El hombre que susurraba a los caballos (1998), film dirigido y protagonizado por Robert Redford, donde interpretaba a la madre de Scarlett Johansson (rol de madre e hija que han repetido, curiosamente este año, en Las hermanas Bolena, de J. Chadwick) y vivió un romance con Harrison Ford en Caprichos del destino (1999), de S. Pollack.
El pésimo resultado de ambas películas hicieron que regresara, nuevamente, a los circuitos europeos, incorporándose al espléndido reparto de la interesante Gosford Park (2001), de R. Altman. La inglesa ha vivido la denominada crisis de los 40, con la escasez de papeles interesantes destinados a actrices de esta edad, aunque también ha visto recompensada su trayectoria con la imposición des medallas de la Orden del Imperio Británico (2003) y de la Legión de Honor de Francia (2005) y ha seguido trabajando, sobre todo, en co-producciones como Man to Man (2005), de R. Wargnier, Alta sociedad (2005), de M. Fiennes (que supuso el reencuentro de los protagonistas de El paciente inglés, 9 años después) o The Walker (2007), de P. Schrader, destacando claro está en su continua contribución al cine francés que ha seguido con Arsène Lupin (2004), de J.-P. Salomé, El juego de los idiotas (2006), de F. Veber, Ne le dis à Pesonne (2006), de G. Canet y este 2008 con Hace mucho que te quiero, presentada en la pasada Berlinale donde destacaron tanto el guión de Philippe Claudel, también director de la cinta, como la impresionante interpretación de Kristin como una ex-presidiaria que intenta curar las heridas del pasado. Estamos, sin duda, ante una de las mejores actuaciones femeninas del año, pero el efecto Cotillard está muy presente: ¿de nuevo una actriz nominada (¡y ganando!) al Oscar por una actuación en habla francesa?... este es, a priori, su único handicap que deberá superar.

2 comentarios:

Jose Barriga dijo...

es mi preferida en esta temporada....

carles dijo...

Su interpretación en la película es de las mejores del año, sin ninguna duda. Actúa los silencios como nadie. No ganará el Oscar (este año toca Winslet... o Streep) pero debería estar entre las cinco nominadas, aunque sólo fuera para recompensar unos años de cierto olvido para el gran público.

De todas maneras, creo que la categoría a mejor actriz será la más reñida de este año. Caerán muchas favoritas, porque hasta el momento hay como 8 o 9 que parecen tener que estar ahí por derecho propio, además de muchas aspirantes que buscarán un hueco o un despiste de las productoras y sus campañas de promoción.

Vamos, que este año lamentaremos ver a alguna actriz aparcada del quinteto. Eso seguro. Esperemos que la Thomas se salve... aunque luchará con muchos handicaps: idioma, película extranjera, producción pequeña, el oscar de la Cotillard, etc...